jueves, 3 de abril de 2014

De romance el deporte y la paz.



Ya era hora, hasta mucho se tardaron. Era para ayer, eso de admitir  la importancia del deporte en el desarrollo integral del ser humano.

¿Qué tanto trabajo de campo se tuvo que realizar para entender algo tan obvio?¿Cuánta teoría para descubrir algo tan  palpable? Mejor dicho cuánta dejadez de siglos para llegar finalmente  a esta conclusión. 

La Asamblea General de las Naciones Unidas, decidió el 23 de agosto de 2013 en la resolución 67/296 declarar el 06 de abril como Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz.

Como docente de la Educación Física defenderé siempre que el deporte es un medio  para crear el hábito de la actividad física en el ser humano.  Si se utiliza como finalidad empezamos mal. El deporte como fin solo es aceptable a nivel competitivo para eso existen las federaciones de las distintas disciplinas y  el ciclo olímpico que comienza en Juegos Departamentales y culmina con Las Olimpiadas cada cuatro años.  Para la población en general el deporte debe percibirse  como una herramienta para mantener la salud mental, espiritual y física.

Fecha hermosa el 06 de abril  porque  en ese día en el año 1896 se llevó a cabo la ceremonia de  inauguración de  los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en Atenas, Grecia. Cabe resaltar que en esa fecha  no se contó con participación femenina porque  el creador de los juegos modernos se opuso hasta el día en que murió. Sería  en el año 1900 que participarían 7 mujeres de un total   1,066 atletas y fue en la disciplina de croquet. También es importante comentar que fue en 1928  en los Juegos que se realizaron en Ámsterdam que, las mujeres tuvieron realmente una participación importante con 300 atletas y se notó cuando aparecieron engalanando el reporte rey de todas las disciplinas: el atletismo.

Deporte para el desarrollo y la paz. De sobra se sabe que el deporte –tanto como los libros- es un arma de educación masiva, quien es capaz de crear  el hábito de la actividad física y de mantener la disciplina, de practicarla está dando vida a: sus músculos, tendones, ligamentos, arterias, articulaciones,  cerebro, corazón, alma y espíritu.

Si el deporte y la actividad física son parte de la formación  integral en un ser humano tanto como lo son las matemáticas y como debería de serlo el arte en toda su magnitud, ¿por qué es de menor importancia en  el  pensum educativo? Hablo de los países en desarrollo porque gran distancia hay entre estos y las potencias mundiales que ven a la Educación Física en el mismo nivel de importancia que las matemáticas.

Para hablar del deporte para el desarrollo y la paz  no se puede olvidar la intrínseca Educación Física. No se llega al deporte sin la actividad física. Hablando en un marco general  con la terminología que utilizan Las Naciones Unidas  el deporte es el que representa el juego limpio que sin duda nos conduce a la paz. Hablaríamos entonces de un cambio social que incluiría: respeto, liderazgo, disciplina, confianza, trabajo en equipo, solidaridad. Hablaríamos de: aspectos emocionales, afectivos, espirituales, psicomotores y físicos. Hablaríamos de la persona en relación consigo misma, con otras personas y con el mundo que la rodea. Por donde quiera que lo miremos  estamos tratando de los objetivos principales de la Educación Física.

Y aquí surgen esas  contradicciones porque seguramente el Comité Olímpico de cada país conmemorará la fecha con actividades variadas, haciendo un invitación  a ver en el deporte una herramienta para un cambio social y de hecho lo es, pero  nuevamente queda en el olvido lo primordial y eso consiste en contar a la Educación Física – y a la clase de Formación Musical- entre las materias principales de todos los días tanto como: las matemáticas, ciencias sociales, ciencias naturales e idioma español.

En los países en desarrollo se pretende desconocer la vital importancia  que tiene esta materia en la formación integral de un ser humano. Se pretende porque muy bien saben los enemigos del desarrollo económico y social que proveer a la infancia de herramientas para  una formación integral la  convierte en creadora, cuestionadora, pensante, analítica y saludable: física, mental y espiritualmente. Si así es la  infancia, cómo será una adolescencia y una población adulta, consciente y consecuente con valores de justicia,  responsabilidad, equidad y  solidaridad.

Ojo, que no estoy confundiendo la magnesia con la gimnasia no se puede hablar de deporte ni de desarrollo integral ignorando lo principal.   Entonces para ir entonando y entrando en calor para conmemorar la fecha declarada por Las Naciones Unidas es necesario que se involucre el Gobierno de cada país, obligatoriamente el Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura y Deportes y finalmente el Comité Olímpico con sus distintas federaciones, así en ese orden.

Primero porque el deporte tiene objetivos y el principal es que debe ser para todos sin ningún tipo de discriminación. Todo ser humano tiende derecho a practicar deporte. Siendo  el deporte para todos  el Estado debe proveer los recursos para que la población  tenga alternativas para practicarlo y con esto se desarrolle la participación social.  Importante es también es que esté al alcance de las personas de la tercera edad.

Después de ser un deporte para todos llegaríamos al selectivo o de élite que en este caso es el competitivo, se puede decir que el de menor importancia cuando el enfoque es el desarrollo  integral de un ser humano, cuando  la finalidad es ésta entonces recurrimos  a las federaciones con sus distintas disciplinas. Pero la ONU no está hablando del nivel elitista que se encumbra en los Juegos Olímpicos o en Campeonatos Mundiales, Las Naciones Unidas hablan de la sociedad y el respeto, del juego limpio las 24 horas del día en todas las actividades que desempeñe el ser humano.

¿Queremos que el deporte sea una herramienta para erradicar la violencia y formar seres humanos conscientes y consecuentes en el entendimiento del juego limpio en la vida? Pues empecemos –con la por siempre quimera-  por el principio  e incluyamos una clase de Educación Física al día –que lo ideal sería dos como en los países desarrollados- no castiguemos a las y los decentes a que se tornen “maestros taxis” así no puede, si no hay recurso material y humano.

Si se considera y valora a la Educación Física como el motor principal que nos conduce a  la aceptación del deporte como desarrollo para  alcanzar la paz diría que estaríamos empezando bien.  Claro que  hay otros factores importantes a tomar en cuenta  como son: la pobreza extrema, la hambruna, la falta de instalaciones deportivas y un  sin fin más. ¿Cómo se le puede pedir a una criatura que rinda en los estudios si come una vez al día cuando bien le va?  ¿Si no puede dormir por el frío y llega desvelada a la escuela? ¿Si no tiene zapatos? ¿Si no tiene cuadernos? ¿ Si no cuenta con la vestimenta necesaria para practicar actividad física?

Suena bonito eso de conmemorar el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz y tal vez en los países desarrollados y potencias mundiales sea de gozo pero para los países en desarrollo tiene que verse la fecha como una llamada de atención, como un jalón de orejas a los gobiernos corruptos que lo que menos hacen es velar por el bienestar de su pueblo y mucho menos invertir en la formación de la infancia que será indudablemente el futuro de la humanidad.

Sería  hermoso un romance entre el deporte y  la paz. Un romance que nos permitiera caminar por la vida respetando el juego limpio,  la dignidad, la identidad, justicia y nos vuelva seres cabales, cuando digo cabales me refiero a esos que  miran de frente y nunca agachan la mirada porque en sus ojos está la dignidad de ser consecuente. Algún día será y entonces diremos, ¡la pasión nos hizo libres!

Ilka Oliva Corado.
Abril 03 de 2014.
Estados Unidos.


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