jueves, 9 de junio de 2016

Transnacionales y saqueo. Lo poco que reportan de extracción, no compensa los grandes daños que provocan.

Miguel Ángel Albizures
Los años de resistencia, especialmente de las mujeres de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc, que se enfrentaron a las fuerzas de seguridad que protegían las instalaciones de la mina, por fin han dado resultado. Lejos quedó el día en que una de las mujeres, exponiendo su vida, atravesó su carro frente a la máquina de la muerte, la excavadora que intentaba entrar a las instalaciones, para dar inicio, en esa forma, ese 1 de marzo del 2012, a la prolongada resistencia.

Los recientes allanamientos que el Ministerio Público (MP), realizó en las instalaciones de la empresa Exploraciones Mineras de Guatemala, S.A. (Exmingua), y en otros inmuebles relacionados con la empresa, dejan al descubierto el saqueo que realizan, no solo de oro y plata, sino incluso de posibles piezas arqueológicas que fueron encontradas en las excavaciones, y de las cuales los personeros mantenían silencio. Por fin, las fuerzas de seguridad que acompañaron a los fiscales del MP, han servido para descubrir los ilícitos de una transnacional y no para proteger sus intereses, como hasta hace muy poco tiempo lo venían haciendo.

La continuidad de las actividades de la transnacional, que le importó poco las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Constitucionalidad, eran descaradas, nos consta a quienes hemos apoyado la lucha de las comunidades, que los trabajos continuaban, pues no solo se veía desde lo alto a los trabajadores, sino la maquinaria, por lo que las declaraciones del abogado y de uno de los empresarios, no solo son falsas, sino representan un amenaza de enjuiciar a Guatemala por las “pérdidas” que han tenido.


El Ministerio Público en los allanamientos, incautó 282 sacos con concentrado de oro y plata y ya el 9 de mayo, había sido detenido un picop y cuatro trabajadores de la mina con 19 costales, y no se hizo caso a las denuncias que se hicieron con anterioridad que se estaba sacando mineral por medio de un helicóptero. Las migajas que estas empresas transnacionales dejan al país, de lo poco que reportan de extracción, no compensa los grandes daños que provocan, por lo que esa concesión por 25 años, que se dio sin previa consulta con las comunidades, debe ser revisada y suspendidas las operaciones de por vida. Las mujeres de La Puya, merecen un monumento, porque a diferencia de los diputados, los gobiernos y sus ministros de Energía y Minas, ellas sí defienden, hasta con su vida, los intereses del país. Esto sin dejar de reconocer la lucha de los hombres de las comunidades que han estado a la par de ellas y sufrieron los garrotazos de los policías que utilizaron los empresarios en defensa de sus mezquinos intereses. El saqueo de oro y plata que hacen las empresas transnacionales, debe terminar.
http://elperiodico.com.gt/2016/06/09/opinion/transnacionales-y-saqueo/

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